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Historia de Xalapa

La epopeya de nuestra ciudad se ha explorado y registra en copiosos textos: códices, relaciones, cartas, libros de viajeros, historiadores y cronistas; cédulas y documentos oficiales de España, México y Veracruz; revistas de historiografía xalapeña; artículos periodísticos; poesía y narrativa y otras simbologías que conducen a integrar una visión totalizante de su devenir en el tiempo. A saltos, con arraigo, por destierro, el habitante xalapeño ha vivido una gesta de la que es imposible trazar una fiel escritura sobre la evolución de su Capital. Sin embargo, admitiendo más las coincidencias de datos que la diversidad de crónicas, puede afirmarse, para una conveniente interpretación de los lectores, que cuatro grandes momentos describirán el proceso de nuestro pueblo, a sabiendas que estas líneas sólo expresarán una pequeñísima parte:
A) Xallapan
B) Xalapa de las Ferias
C) La Villa de Xalapa

D) La ciudad de Xalapa

Xallapan: Los aztecas denominaron este sitio durante su periodo de conquista a un conjunto de cuatro pueblos y diferentes etnias que se habían asentado en las faldas del Macuiltépetl. El nombre fue motivado para la lengua mexica por las particularidades geográficas del lugar, añadiendo que la toponimia náhuatl conduce su traducción al español la creación de imágenes poéticas que revela la visión lírica del Imperio del Anáhuac.

Así, llamaron Xallapan al nuevo espacio conquistado uniendo las voces alt (agua), xallac (arena) y pan (en) que la tradición denominó lengua castellana “un lugar de agua arenosa”, “manantial de agua en la arena” y “agua en la arena”. Algunos historiadores realizaron otras interpretaciones, poco felices para la memoria del pueblo Xalapeño. Según ciertos escritores, la fundación prehispánica de nuestra ciudad ocurrió en 1313, años antes que los mexicas comenzaran la construcción de Tenochtitlan. En mil 1467 los aztecas habrían logrado la dominación de Xallapan.

Cuando Hernán Cortés llegó a este lugar en 1519, la urbanización inicial continuaba en los cuatro pueblos primigenios: Tlalnecapan, Tecuanapan, Xallitic y Techacapan. La unión de estos grupos creó el núcleo fundador de Xalapa.

Xalapa de las Ferias: A la llegada de los españoles, los indígenas se sometieron rápidamente a la conquista. Lo primero que realizó Hernán Cortés fue nombrar Patrona del lugar a Santa María de la Concepción y dar nombres hispánicos a los barrios: a Tlalnecapan llamó Santiago, a Xallitic lo denominó El Calvario, a Techacapan, San José de la Laguna y a Tenahuapan (también conocido como Tecuanapan) lo bautizó como San Francisco. Después se levantaron algunas construcciones típicas españolas. Así, fue pasando el tiempo hasta que Xalapa adquirió un perfil de poblado español, que en su crecimiento histórico fue abarcado cada vez más las faldas y alrededores del Macuiltépetl.

En 1720 se celebró la primera Feria, que consistía en un compra y venta de diversos productos autóctonos y los innumerables traídos de Europa. Por esto, ya el lugar comenzó a denominarse Xalapa de las Ferias o de la Feria. Aseguran los actuales habitantes que el sitio se escogió por sus propiedades climáticas que permitían la conservación de los alimentos, a modo de frigorífico natural. También la belleza y verdor paradisiales atrajo a numerosas familias españolas que se quedaron a radicar definitivamente en esta ciudad, aumentando en gran número la población.

La villa de Xalapa: En 1791, precisamente hace 228 años, cuando los pobladores xalapeños se ocupaban en actividades de agricultura, teniendo suerte en el cultivo del maíz, frijol, chile, chayote, camote y berros, se firma la Real Cédula con fecha 18 de diciembre de 1791, que otorga a Xalapa el Título de Villa, además del derecho a poseer un Escudo de Armas. El campo u los cordones del blasón de nuestra ciudad nos permiten darnos cuenta del adelanto en que se encontraba la población.

Las Ferias celebradas en el siglo XVIII hicieron posible el establecimiento de comerciantes, mesones, comedores y otras instalaciones que indicaban los obligados tránsitos y pernoctación de la gente que se dirigía a la Capital de México o al Puerto de Veracruz, con intenciones de progreso. Esta situación llevó a Xalapa a una transculturación y mestizaje que incidieron en el desarrollo cultural de la ciudad, que admitía un perfil definitivo.

La ciudad de Xalapa: El siglo XIX es para México e Hispanoamérica el tiempo de la insurgencia, la Independencia y la organización nacional. Las poblaciones del interior dependían de las directivas capitalinas, que se esforzaban por llevar a sus respectivos países los avances que caracterizaban a los principales centros de cultura en el mundo: Francia, Inglaterra, España y Estados Unidos. Dicha actitud determinaba la visión política de la vida provincial; Xalapa no fue la excepción y necesitó de los planes de desarrollo tecnológico y científico del país. Por lo mismo, el Decreto Nacional 187 del 12 de diciembre de 1830 la elevó a la calidad de Ciudad.

Más de medio siglo después, el poder nacional emite un nuevo decreto con fecha 30 de marzo de 1892, en el que se estipula que la ciudad de Xalapa agregará a su nombre el de Enríquez, como homenaje al General Juan de la Luz Enríquez, que realizará en su período de gobernación reformas trascendentales en los ámbitos de la cultura y la educación, la jurisprudencia, la ciencia, el civismo y sobretodo se preocupara por la formación integral de la mujer xalapeña. La acción humanística de este político hizo que Xalapa tuviera como sinónimo la frase “Atenas Veracruzana”.

El crecimiento que admitió Xalapa desde que se le concediera la categoría de Ciudad hasta nuestros días, pasa por una serie de transformaciones vertiginosas que la llevan a cambiar el rasgo provinciano a otro cosmopolita, basándose el cambio en el incremento notable de la población, la activa vida cultural y sus fáciles contactos con centros principales de la Nación y el extranjero.

Bibliografía: Espejo, A. (2011). Historias, cuentos y leyendas de Xalapa. 3rd ed. Xalapa, Ver., Mex.: H. Ayuntamiento de Xalapa, Ver., pp. 31, 34.