CUENTOS

La Casona de los Gatos

Recuerdo perfectamente la noche en que me quedé sola en la casa de doña Inés. Todos se habían ido al velorio de mi tío Efrén, y yo tuve que cuidar ese caserón frío y húmedo. Ni siquiera el gato quiso estar conmigo. Cuando miré el reloj marcaba las once de la noche. Me fui a dormir, atracando puertas y ventanas.

Un Pintor Ambicioso

Una tía ya anciana me contó que en los tiempos de su infancia, la casa de su familia era muy grande, con jardines y caballerizas, situada en la actual calle Úrsulo Galván.

El Vikingo

En 1972, a un costado del cerro Macuiltépetl, Javier Campos, un joven de quince años, logró que le prestaran un cuarto vacío (…)